Las lágrimas de la Eurocopa

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Os contaba la semana pasada la inauguración del blog de la boda, y esta semana, como no puede ser de otra forma, os voy a hablar de la Eurocopa.

Anoche asistí a uno de los momentos cumbre del fútbol español: la segunda Eurocopa de la selección. Me emocioné mucho al ver a Casillas levantando la copa de Europa. Aunque luego entraré en otras valoraciones sobre el torneo, la selección, etc., antes voy a analizar un par de casos de personas que seguramente no lo pasaron tan bien como yo.

La primera es una mujer de nombre Belén y de edad cuatro años mayor que yo, que creo que se ha casado este fin de semana. Como seguro que se habrán casado muchas con el mismo nombre, os daré más datos: es una choni auténtica, que luce con orgullo la ordinariez tanto en su forma de vestir como en su forma de hablar. Sale en un programa de la tele que ella define y defiende como el suyo propio, a pesar de que sólo es una tertuliana en debates de la prensa del corazón. Sí, tenéis razón, eso no son debates, sino broncas con guión en la que los argumentos se suplen con elevaciones del tono de voz.

Pues bien, esta mujer seguro que pilló un rebote de los gordo ayer, porque ella pensaría (y posiblemente sus razones tendría) que todos los telediarios del mundo mundial deberían abrir hoy con la importantísima noticia de su boda y no con las tonterías de un grupo de chiquillos que lo único que hacen es dar patadas a un balón. Que se fastidie, que ya está bien de prensa del intestino delgado.

El otro caso que voy a analizar es el de Raúl, un muchacho de mi edad que juega al fútbol desde hace ya bastante tiempo y que cobra en un día lo que yo cobraré en toda mi vida laboral. Este chaval era el jefe de la pandilla esta que ha ganado el torneo hasta que se enfadó con el míster, hará un par de años. Desde entonces, ya no le dejan salir a jugar con ellos.

Seguro que Raúl tenía una envidia malsana cuando vio que su compañero de juegos Íker levantaba la copa que tantas veces había soñado con levantar. Tuvo que sentir mucha amargura en ese momento y hoy todavía habrá sentido más al pensar que hasta que no se ha ido, no han empezado a ganar sus amigos. Raúl me da pena, porque no le ha acompañado la suerte en los últimos tiempos. En cualquier caso, cuando pase un poco de tiempo, que todo lo cura, seguro que se alegra de que la selección por fin haya ganado algo.

El que sí me merece mucho respeto es el seleccionador, Luis. Ha sabido aguantar las críticas e imponer sus convicciones para construir un equipo ganador. A pesar de que no me gusten sus formas, le doy la enhorabuena por saber irse en el momento cumbre de su carrera como seleccionador.

Y enhorabuena también a todos los jugadores, que han sabido mantener su estilo y hacernos disfrutar con el juego de la selección. Esta vez sí que hubo suerte y justicia, porque en otras ocasiones, aún jugando bien, habíamos terminado inmerecidamente antes de tiempo.

¡Enhorabuena, campeones de Europa!

La semana que viene os cuento más.

Blog para la boda

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Os contaba hace unos días cómo había terminado la Escuela de Idiomas. Esto de ir cerrando proyectos es algo que me da tiempo a abrir otros nuevos, como el que os comento ahora.

Como seguro que ya sabéis (y si no lo sabíais, ahora os entero), el 18 de octubre del presente, me caso con Bea en la Catedral Parroquia de Azuaga.

Y como no podía ser menos he montado un blog para seguir el evento, que podéis seguir en http://boda.garciacabello.net.

Os animo a que os paséis por este sitio si queréis estar al tanto de los preparativos.

Terminé la Escuela de Idiomas

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Os contaba hace ya un par de semanas las emociones que suponían el final de curso para los alumnos de segundo de Bachillerato. Esta semana se han estado examinando en Zafra de Selectividad. Unos metros más allá, yo me examinaba de 5º de Inglés en la Escuela Oficial de Idiomas.

Obviamente, las situaciones no son comparables. Para ellos, es el principio de su vida universitaria, unas pruebas en los que se juegan acceder a las carreras que les interesan. Para mí, son exámenes para confirmar que termina mi formación en Inglés (con la nueva nomenclatura, he terminado el nivel avanzado) y ya me puedo desenvolver sin problemas en la lengua de Shakespeare (no confundir con la de Chespirito, aunque bien es cierto que también es digna de estudio).

Todo arrancó por el año 2005. En el mes de junio me presenté a las pruebas de nivel y accedí a tercero. Los tres últimos cursos (de septiembre de 2005 a mayo de 2008) he estado yendo a Zafra un par de tardes por semana a clase y dándome algún que otro atracón de hacer trabajos y de estudiar antes de los exámenes.

El último atracón, con suerte, me lo pegué la última semana. Estuve casi 10 días ininterrumpidos haciendo ejercicios, leyendo y estudiando. Tan centrado estuve que incluso aparqué sin avisar esta cita semanal que tengo con vosotros. El lunes tuve exámenes de Grammar y de Letter (redacción de carta formal). El martes, Listening, Listening (no, no me he confundido, es que hubo dos) y Composition de tema libre. El miércoles, Speaking sobre el libro Shirley Valentine. Como ya he dicho antes, espero aprobar los exámenes y dar por terminada esta etapa.

Por si esto fuera poco, en cuanto llegué de Zafra el miércoles me puse a trabajar en el instituto (teníamos las evaluaciones finales ordinarias en la E.S.O.), pero ya os aburriré con este tema en un monográfico fin de curso.

En cuanto a las sensaciones que me han dejado estos años de estudio, creo que me han servido mucho para culminar la formación en inglés. De no ser por las clases, posiblemente hubiera sido un entretenimiento pasajero esto de los idiomas, porque no soy muy disciplinado para la autoformación. Por otra parte, la recta final de este curso se me ha hecho muy pesada, supongo que se han ido acumulando los kilómetros y las otras actividades que me han dejado las energías al mínimo. Eso sí, he tomado buenos hábitos que pienso conservar, como por ejemplo, seguir descargándome las series en versión original para seguir habituando el oído al idioma. La experiencia en general, ha sido positiva, pero agotadora.

De momento, este fin de semana me lo he tomado de relax total, total. Lo único que se parece remotamente a trabajar ha sido escribir esta entrada, así que ya os podéis imaginar lo activo que he estado.

Que paséis una buena semana y hasta la próxima.

Vacaciones para 2º de Bachillerato

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La semana pasada contaba la llegada de Calcetines. He de decir que una semana después, sigue igual de gracioso, pero un poco más grande. Esta semana os contaré la historia de los que se van ... pero no nos pongamos trágico, porque la película va de unos muchachos y unas muchachas que se marchan del instituto para estudiar en la Universidad.

El jueves tuvimos las evaluaciones de 2º de Bachillerato. Las dos últimas semanas han estado haciendo exámenes de final de evaluación y de recuperación y el jueves tocó el juicio del equipo de profesores a todo su trabajo durante este curso. Es extraño, pero estas evaluaciones han ido como la seda. Normalmente, siempre hay momentos difíciles, como cuando a un alumno sólo le queda una asignatura. ¿Se le aprueba aunque no lo merezca o se la estudia para Septiembre? Son momentos de tensión, sin duda. Se le plantea al profesor de turno un dilema moral importante. Pero este año no ha habido lugar a ninguna situación similar.

Como os iba contando, el jueves a primera hora de la tarde hicimos las evaluaciones de los dos grupos de Bachillerato, luego expusimos las notas, lo que en términos cinematográficos se denominaría Sonrisas y lágrimas. Sonrisa sobre todo para las chicas que han obtenido Matrícula de Honor (mujeres al poder) y lágrimas para los alumnos que esperaban el milagro del aprobado y se dieron de bruces con la cruda realidad de los suspensos.

En cuanto a mis notas, algo muy predecible. Un 100% de aprobados con nota mínima de 9 y nota máxima de 10. Por cierto, que si queréis ver el trabajo que han hecho los alumnos durante el mes de mayo, os recomiendo que visitéis la Orla Virtual 2007/2008 de 2º de Bachillerato del I.E.S. Bembézar. Es un trabajo que han hecho con mucho cariño y mucha dedicación y que les ha quedado bastante bien, la verdad.

Sabiendo ya las notas, los alumnos se fueron de cena al Casino (hay que agradecerles que nos invitasen a que les acompañásemos a este evento) y luego siguieron celebrándolo toda la noche. Por la mañana se pasaron por el instituto a despedirse a su manera (el lector puede imaginarse el tipo de despedida dada la jornada de insomnio, emociones y juerga que llevaban). Este año se han portado bien y no ha habido ningún incidente.

Tras la crónica de los hechos, alguna reflexión: los estudiantes de Bachillerato son una especie en vías de extinción: en la última década se ha pasado de unos 150 alumnos a los 41 de esta promoción. Algo está cambiando: los estudios universitarios no atraen a los jóvenes. Es lo que llamo la sociedad a corto plazo, en la que los jóvenes no son capaces de entender el tiempo y el esfuerzo que dedican a los estudios como una inversión de futuro; más bien al contrario, lo ven como una pérdida de tiempo y también de esfuerzo. Prefieren empezar a ganar dinero rápido y fácil que perseguir su verdadera vocación. Desde mi punto de vista, es una verdadera pena, pero el éxito rápido es el valor predominante en los adolescentes.

Y otra reflexión, ésta más personal: este es el sexto curso que estoy en la docencia. Esta promoción que ahora se despide entró en el instituto a estudiar en el curso 2002/2003, el mismo curso en el que yo empecé esta carrera como profesor. Así que les tengo un especial cariño, puesto que me veo un poco reflejado en ellos, empezamos a la vez y me da un poco de morriña que se vayan. Desde aquí, mis mejores deseos para su futuro. Y, si me leéis, alumnos de 2º de Bachillerato del curso 2007/2008, aprovechad con mucha intensidad vuestra época universitaria, pero teniendo siempre en mente el gran esfuerzo que están haciendo vuestros padres para permitiros vivir esta aventura.

La semana que viene os sigo contando. Cuidaos y hasta entonces.

Calcetines

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Os contaba la semana pasada un tema laboral, el del Ágora, que es un proyecto de centro en el que mediante un grupo de trabajo creamos unidades didácticas interactivas. Esta semana voy a pasar de lo laboral a lo personal.

Y es que esta semana, la familia ha aumentado. No, no es que haya llegado el primer churumbel y yo lo tuviera muy callado, sino que se ha incorporado una mascota a la familia:

Como podéis apreciar, es un gato siamés callejero con los ojos azules con el rabo retorcío (lo de los ojos y el rabo son datos que añado yo, porque no se ven en la foto). Y lo que también tiene retorcío este gato es el colmillo, porque aunque apenas tiene mes y medio, sabe latín.

En el par de días que lleva con nosotros, ha aprendido a pedir comida (es un omnívoro en toda regla), a beber, a irse a su cuna a dormir por la noche y también a hacer sus necesidades en la arena perfumada que tiene.

Una cosa de mérito ha sido que anoche, mientras estaba en el brasero, se quemó las patas de atrás (normal, porque es un gambitero), y salió corriendo a meter las patas en agua.

Ahora, mientras estoy escribiendo esta reseña, está acostado en el sillón, tirándome bocados en la mano y jugando a cogerme el codo con las patas delanteras y patearlo con las traseras. Vamos, todo un personaje.

Ah, y cuando le he dicho que iba a escribir sobre él en el blog, se ha puesto muy serio y muy solemne frente al ordenador. Os dejo una foto del momento:

Por cierto, ¿por qué se llama así? Porque es un siamés con casi todo el cuerpo gris claro, salvo las patas, que las tiene todas blancas.

Lo dicho, Calcetines, bienvenido a la familia.

Os sigo contando la semana que viene.

Ágora

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Hace un par de semanas os contaba cómo a veces las cosas funcionan y la sensación de bienestar receloso que se siente cuando ocurre. Hoy tengo que deciros que la conexión a Internet de casa sigue funcionando bien, como de costumbre. Pero la pregunta es ... ¿por qué no hubo actualización la semana pasada?

Pues porque el domingo pasado (los domingos es cuando suelo escribir esta crónica) estaba ya agotado de escribir la memoria de la documentación para el proyecto Ágora (agora os cuento de qué va) y estaba un poco hasta las narices, así que decidí tomarme un descanso. Total, que ahí tenéis la explicación.

Esto del Ágora arrancó en 2006 (el curso que volví al Instituto). Allá por marzo o abril pedimos participar en un proyecto para convertir a los profesores en creadores de material didáctico en formato electrónico (prometo que esto se irá aclarando). ¿Por qué participamos? Por el interés, por supuesto. La dotación del proyecto para el Centro (cámara de fotos, cámara de vídeo, tableta, etc.) nos parecía interesante.

Nos lo aprobaron y a finales del curso estuve dos semanas en Mérida con un curso intensivo de tratamiento digital de medios. Vamos, que aprendimos cosas como retoque fotográfico, edición de sonido y de vídeo, herramientas de autor y varias cosas más.

El curso pasado montamos, en colaboración con el C.P.R. de Azuaga, un curso de formación en el que se impartió un curso parecido al mencionado, pero para todos los profesores que quisieron apuntarse (unos 15, creo recordar), pero más espaciado, ya que que duró de octubre a mayo.

Este año hemos vuelto a colaborar con el C.P.R. para montar un grupo de trabajo, que ha contado con la participación de 20 profesores, y en el que hemos empleado tanto la dotación recibida (cámaras, etc.) como los conocimientos adquiridos para elaborar Unidades Didácticas Interactivas sobre alimentación y nutrición, cambio climático y la invasión cultural norteamericana que estamos sufriendo.

Y el pasado fin de semana estuve escribiendo la memoria final de este proyecto que, Dios menguante (como dirían los de Gomaespuma) termina mañana, 19 de mayo.

La semana que viene os sigo contando. No puedo prometeros que vuelva más sabio, pero seguro que volveré más viejo, porque mañana cumplo años.

Saludos y pasad una buena semana.

Y como se fue, vino

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La semana pasada contaba el nuevo impulso que le había dado al GPS y al móvil con la adquisición de una tarjeta de memoria. Esta semana voy a relatar el truque que he hecho en casa para cambiar dos cacharros por uno y triplicar la velocidad de la conexión a Internet.

El domingo pasado, a eso de las 13:30 horas, me quedo sin Internet en casa. Era previsible, puesto que un par de semanas atrás había solicitado el , que me ofrecía 1 año de ADSL a 3 Mb/s a cuotas de 26,20€ al mes (+IVA).

Como suele pasar en estos casos, me armé de paciencia, pensando que, como otras veces, me esperaría el infierno de mucho tiempo de espera, llamadas al servicio técnico, a atención al cliente, al defensor del pueblo y, en caso de extrema gravedad, incluso a Chuck Norris para intentar volver a tener conexión a Internet.

El lunes a mediodía llega un paquete a casa con el router ADSL y llaman por teléfono diciendo que ya hay ADSL. Cuando llego a casa del trabajo, más o menos a las 20:30, pongo el router y ¡funciona! Hice distintas comprobaciones, pruebas y cambié la configuración del router para asegurarlo un poco más, y seguía funcionando. Estas cosas pasan pocas veces, pero sientan bien. Esto me hace cuestionarme si debería o no estar acostumbrado a que las cosas no funcionen y sentir alegría cuando todo marche correctamente.

La parte oscura es que hay un par de cacharros que ya no necesito. Uno de ellos es un router ADSL de Orange, al que difícilmente voy a encontrar solución. Luego está el punto de acceso inalámbrico, que he cedido amablemente a un amigo que ha cambiado de conexión a Internet y se había quedado sin router inalámbrico.

Lo mejor de la semana ha sido que hemos tenido puente. Lo hemos aprovechando pasando el jueves y el viernes en Granada y el sábado en Badajoz, para conocer al heredelo de la familia de la Coba Guisado.

Feliz semana y hasta dentro de unos días.

Reestreno de cacharreo

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Hablaba la semana pasada sobre el extraño y desafortunado nombre de una tienda de ropa (Desconectado). Mucho he reflexionado esta semana sobre este asunto (en realidad, no es que haya pensado demasiado, pero siempre queda bien decir esto) y he pensado en cómo se debe sentir un cacharro al ver acercarse la hora de la desconexión definitiva.

Es por ello, oye (vaya mi homenaje a los grades Martes y Trece) que he decidido dar nuevos bríos a un par de cacharros que me acompañan, como son el móvil y en GPS. Por cierto, y hablando de algo que no viene a cuento, hoy la revista dominical del periódico hablaba de los metrosexuales, tecnosexuales, retrosexuales, ¿para cuándo el frikisexual? ¿sería Enjuto Mojamuto (homenaje a los Chanantes) el modelo a seguir?

Voy a lo que voy, que me disperso. Esta semana he puesto en funcionamiento un par de tarjetas de memoria para, Dios menguante (según decían los de Gomaespuma), dar unos pocos más de años de vida útil a estos dos cacharros.

Al GPS le ha tocado una tarjeta de memoria SD de 2 GiB, para poder cargarles los mapas de toda Europa, porque la tarjeta que traía sólo daba para España y Portugal. Así que ya podemos planificar viajes por el continente. Porque de momento ese es el uso que le he estado dando: planificar cuántas horas tardaría, por ejemplo, en llegar a Glasgow (según el TomTom 28, pero siempre tira por lo alto).

El móvil ha salido ganando, porque le he puesto una tarjeta MicroSD de 8 GiB, en el que iré cargando poco a poco los mapas de los principales países de Europa y los más cercanos de África. Además, voy a usarlo como llavero USB para almacenar las cosas del día a día.

Lo que me interesa contar de todo esto es la sensación de que vuelvo a estrenar tanto GPS como móvil. Es un poco extraño, pero esta mañana me ha dado por limpiarlos y esta tarde parece que los llevo de estreno. En una sociedad en la que cada dispositivo está hecho para que dure apenas un mes más que la garantía, es bueno alargar un poco la vida útil de los cacharros tecnológicos que utilizamos para que nuestra vida sea más sencilla (o no, según se mire).

Que paséis una buena semana. Además, ¡esta semana hay puente!, así que en tres días ya estamos de nuevo de fin de semana.

¡Ubuntu desconectado!

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Ya os conté la semana pasada mi visita a la capital. Fue un fin de semana de lo más intenso, sin un momento de pausa. Este fin de semana, en el pueblo, también ha sido intenso, y marcadamente Ubuntiano.

Lo más llamativo es que me he enterado de que Ubuntu ha sido desconectado:

El sorprendente rótulo lo he descubierto en una pequeña tienda de ropa joven que hay enfrente del colegio en el que estudié parvulitos (hay que reivindicar esta palabra, que va a desaparecer de nuestro vocabulario).

Es bastante irreverente ver el logotipo de la distribución Ubuntu en una tienda de ropa que además tiene ese nombre tan fuera de onda, Desconectado. Según la Wikipedia, Ubuntu es una regla ética africana que simboliza la lealtad (y por tanto la unión) entre la gente, y que significa algo así como Una persona se hace humana a través de las otras personas. Me parece, por tanto, muy poco afortunado tanto el nombre elegido para una tienda de moda como el logotipo, que simboliza justo lo contrario de lo que se quiere indicar.

Aparte de esto, el viernes y el sábado he estado probando la nueva versión de Ubuntu, la 8.04 TLS RC, Hardy Heron (vaya mezcla explosiva de números, siglas y alias). La he montado en un portátil para mi hermana y va razonablemente bien. Todavía les queda pulir algo (faltan las traducciones de algunas aplicaciones), pero va a ser una distribución muy buena. La seguiré recomendando para los usuarios que quieran iniciarse en el software libre (para los avanzados, la mejor opción es Debian GNU/Linux, sin duda).

Os dejo para terminar otro retrato de uno de los artículos de la tienda, en el que se puede apreciar la etiqueta con el logotipo.

Pasad una buena semana y hasta la próxima edición.

Finde en Madrid

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Ya sabéis de mi que me afeito cuando acabo un proyecto o cuando termino una etapa. Este fin de semana tampoco me he afeitado, pero es porque ha sido un fin de semana frenético en Madrid.

La excusa perfecta fue la visita a mi hermana, que lleva ya medio año trabajando allí. Y en cuanto acabamos el viernes del instituto cogimos el coche y en unas horas y tras perdernos un par de veces a pesar del TomTom (o por su culpa), acabamos frente al portal donde vive la Ana.

Y empezó el espectáculo. En un rato habíamos cenado y estábamos saliendo para Gran Vía para ver Hoy no me puedo levantar, el musical con las canciones de Mecano. Duró cuatro horas, pero estuvo genial. El tiempo se nos pasó volando y nos entretuvimos mucho, porque eso de saberse las canciones hace el espectáculo mucho más ameno.

Al día siguiente, nos fuimos al IKEA de San Sebastián de los Reyes y luego al Centro Comercial Plaza Norte 2 o algo así, una obra faraónica, por cierto. Un breve descanso para el café y rumbo al centro, para echar un paseo nocturno por la plaza mayor, la puerta del Sol y algunas de las calles más típicas.

El domingo nos levantamos temprano y nos fuimos al rastro, para luego acabar por la zona de los Austrias. Como estuve un poco artista, me puse hacer fotos de perspectiva imposible. Y como muestra, os dejo un botón:

Y luego, unas horas de coche y ya estábamos en casa. Siento no haber escrito antes, pero la vuelta al tajo ha sido frenética.

Como diría Barney Stinson, ha sido un fin de semana legendario.

Pasadlo bien y hasta la próxima.

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