La odisea del pasaporte

Hola.

Dentro de algo más de una semana, el que os habla irá camino de la vicaría para cambiar de estado civil y eso. Y como dentro de una semana y un par de días, iremos camino a Barcelona para hacer un crucero por el Mediterráneo, visitando Mónaco, Italia y Túnez.

Y hoy he resuelto el último fleco legal que nos tenía en ascuas de este viaje. Os voy a contar todo el proceso que he tenido que llevar a cabo para conseguir la renovación del pasaporte, que hoy ha sido posible.

Allá por el mes de junio, Bea y yo decidimos el viaje que queríamos hacer como luna de miel y gestionamos el camarote con una agencia de viajes. Como somos precavidos, nos leímos el contrato y la documentación y ahí decía que teníamos que tener el pasaporte en vigor (ningún problema) y con una caducidad de al menos seis meses. Ahí me puse a echar cálculos y resulta que en la fecha del viaje al mío le faltaban cuatro meses y pico para cumplir.

Gestión 1: pido cita en agosto en Granada para renovar el pasaporte y solucionar el problema. A la hora de renovar el pasaporte, me dice el policía que ellos no me pueden renovar el pasaporte con tanta antelación (sólo se puede renovar cuando falten tres meses para caducar) y me enseña fotocopia del BOE donde dice que para entrar en Túnez sólo hace falta el pasaporte en vigor. Eso sí, todo esto con mucha educación y de forma muy agradable por parte del policía.

Gestión 2: llamamos a la agencia de viajes para ponerlos al tanto de la situación y para que nos cambien las condiciones, y desde la agencia nos remiten a la empresa responsable del crucero. En la susodicha empresa nos dicen que lo del pasaporte es porque la bandera del barco es de las Bahamas y que nada, que lo que puede pasar es que al bajar en Túnez no me dejen subir de nuevo al barco y me dejen allí retenido. Como no suena bien eso de retenido, hay que buscar otra solución.

Gestión 3: pido cita en Córdoba para renovar el pasaporte y solucionar el problema. Los trabajadores son realmente agradables en la comisaría. Tras explicarle el asunto al policía que nos estaba atendiendo y consultar con su superiora, nos dice que sí, que para evitarme problemas, y aunque no es necesario en absoluto, me puede renovar el pasaporte. Tanto el hombre que nos atendió como la mujer a la que le consultó han sido realmente agradables y simpáticos. Nos han atendido con mucha cordialidad, nos han atendido con mucha diligencia y nos han resuelto la papeleta.

Con todo solucionado, quiero dedicar este pequeño artículo a todos los policías por la labor que hacen y también a todos los funcionarios por extensión, cuyo trabajo es poco reconocido. Vaya desde aquí mi agradecimiento y reconocimiento más sincero por su trabajo.

Ya os seguiré contando.