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Ya sabéis de mi que me afeito cuando acabo un proyecto o cuando termino una etapa. Este fin de semana tampoco me he afeitado, pero es porque ha sido un fin de semana frenético en Madrid.
La excusa perfecta fue la visita a mi hermana, que lleva ya medio año trabajando allí. Y en cuanto acabamos el viernes del instituto cogimos el coche y en unas horas y tras perdernos un par de veces a pesar del TomTom (o por su culpa), acabamos frente al portal donde vive la Ana.
Y empezó el espectáculo. En un rato habíamos cenado y estábamos saliendo para Gran Vía para ver Hoy no me puedo levantar, el musical con las canciones de Mecano. Duró cuatro horas, pero estuvo genial. El tiempo se nos pasó volando y nos entretuvimos mucho, porque eso de saberse las canciones hace el espectáculo mucho más ameno.
Al día siguiente, nos fuimos al IKEA de San Sebastián de los Reyes y luego al Centro Comercial Plaza Norte 2 o algo así, una obra faraónica, por cierto. Un breve descanso para el café y rumbo al centro, para echar un paseo nocturno por la plaza mayor, la puerta del Sol y algunas de las calles más típicas.
El domingo nos levantamos temprano y nos fuimos al rastro, para luego acabar por la zona de los Austrias. Como estuve un poco artista, me puse hacer fotos de perspectiva imposible. Y como muestra, os dejo un botón:

Y luego, unas horas de coche y ya estábamos en casa. Siento no haber escrito antes, pero la vuelta al tajo ha sido frenética.
Como diría Barney Stinson, ha sido un fin de semana legendario.
Pasadlo bien y hasta la próxima.