Previously on blog...
La semana pasada contaba el nuevo impulso que le había dado al GPS y al móvil con la adquisición de una tarjeta de memoria. Esta semana voy a relatar el truque que he hecho en casa para cambiar dos cacharros por uno y triplicar la velocidad de la conexión a Internet.
El domingo pasado, a eso de las 13:30 horas, me quedo sin Internet en casa. Era previsible, puesto que un par de semanas atrás había solicitado el , que me ofrecía 1 año de ADSL a 3 Mb/s a cuotas de 26,20€ al mes (+IVA).
Como suele pasar en estos casos, me armé de paciencia, pensando que, como otras veces, me esperaría el infierno de mucho tiempo de espera, llamadas al servicio técnico, a atención al cliente, al defensor del pueblo y, en caso de extrema gravedad, incluso a Chuck Norris para intentar volver a tener conexión a Internet.

El lunes a mediodía llega un paquete a casa con el router ADSL y llaman por teléfono diciendo que ya hay ADSL. Cuando llego a casa del trabajo, más o menos a las 20:30, pongo el router y ¡funciona! Hice distintas comprobaciones, pruebas y cambié la configuración del router para asegurarlo un poco más, y seguía funcionando. Estas cosas pasan pocas veces, pero sientan bien. Esto me hace cuestionarme si debería o no estar acostumbrado a que las cosas no funcionen y sentir alegría cuando todo marche correctamente.

La parte oscura es que hay un par de cacharros que ya no necesito. Uno de ellos es un router ADSL de Orange, al que difícilmente voy a encontrar solución. Luego está el punto de acceso inalámbrico, que he cedido amablemente a un amigo que ha cambiado de conexión a Internet y se había quedado sin router inalámbrico.
Lo mejor de la semana ha sido que hemos tenido puente. Lo hemos aprovechando pasando el jueves y el viernes en Granada y el sábado en Badajoz, para conocer al heredelo de la familia de la Coba Guisado.
Feliz semana y hasta dentro de unos días.