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La semana pasada contaba la llegada de Calcetines. He de decir que una semana después, sigue igual de gracioso, pero un poco más grande. Esta semana os contaré la historia de los que se van ... pero no nos pongamos trágico, porque la película va de unos muchachos y unas muchachas que se marchan del instituto para estudiar en la Universidad.
El jueves tuvimos las evaluaciones de 2º de Bachillerato. Las dos últimas semanas han estado haciendo exámenes de final de evaluación y de recuperación y el jueves tocó el juicio del equipo de profesores a todo su trabajo durante este curso. Es extraño, pero estas evaluaciones han ido como la seda. Normalmente, siempre hay momentos difíciles, como cuando a un alumno sólo le queda una asignatura. ¿Se le aprueba aunque no lo merezca o se la estudia para Septiembre? Son momentos de tensión, sin duda. Se le plantea al profesor de turno un dilema moral importante. Pero este año no ha habido lugar a ninguna situación similar.
Como os iba contando, el jueves a primera hora de la tarde hicimos las evaluaciones de los dos grupos de Bachillerato, luego expusimos las notas, lo que en términos cinematográficos se denominaría Sonrisas y lágrimas. Sonrisa sobre todo para las chicas que han obtenido Matrícula de Honor (mujeres al poder) y lágrimas para los alumnos que esperaban el milagro del aprobado y se dieron de bruces con la cruda realidad de los suspensos.
En cuanto a mis notas, algo muy predecible. Un 100% de aprobados con nota mínima de 9 y nota máxima de 10. Por cierto, que si queréis ver el trabajo que han hecho los alumnos durante el mes de mayo, os recomiendo que visitéis la Orla Virtual 2007/2008 de 2º de Bachillerato del I.E.S. Bembézar. Es un trabajo que han hecho con mucho cariño y mucha dedicación y que les ha quedado bastante bien, la verdad.
Sabiendo ya las notas, los alumnos se fueron de cena al Casino (hay que agradecerles que nos invitasen a que les acompañásemos a este evento) y luego siguieron celebrándolo toda la noche. Por la mañana se pasaron por el instituto a despedirse a su manera (el lector puede imaginarse el tipo de despedida dada la jornada de insomnio, emociones y juerga que llevaban). Este año se han portado bien y no ha habido ningún incidente.
Tras la crónica de los hechos, alguna reflexión: los estudiantes de Bachillerato son una especie en vías de extinción: en la última década se ha pasado de unos 150 alumnos a los 41 de esta promoción. Algo está cambiando: los estudios universitarios no atraen a los jóvenes. Es lo que llamo la sociedad a corto plazo, en la que los jóvenes no son capaces de entender el tiempo y el esfuerzo que dedican a los estudios como una inversión de futuro; más bien al contrario, lo ven como una pérdida de tiempo y también de esfuerzo. Prefieren empezar a ganar dinero rápido y fácil que perseguir su verdadera vocación. Desde mi punto de vista, es una verdadera pena, pero el éxito rápido es el valor predominante en los adolescentes.
Y otra reflexión, ésta más personal: este es el sexto curso que estoy en la docencia. Esta promoción que ahora se despide entró en el instituto a estudiar en el curso 2002/2003, el mismo curso en el que yo empecé esta carrera como profesor. Así que les tengo un especial cariño, puesto que me veo un poco reflejado en ellos, empezamos a la vez y me da un poco de morriña que se vayan. Desde aquí, mis mejores deseos para su futuro. Y, si me leéis, alumnos de 2º de Bachillerato del curso 2007/2008, aprovechad con mucha intensidad vuestra época universitaria, pero teniendo siempre en mente el gran esfuerzo que están haciendo vuestros padres para permitiros vivir esta aventura.
La semana que viene os sigo contando. Cuidaos y hasta entonces.